Resulta increíble el crecimiento que ha experimentado el sector de los juguetes eróticos y los regalos picantes en nuestro país. En el momento que nos hemos ido librado de tabúes y cadenas imaginarias, apostando por el respeto y la libertad, todo ha comenzado a avanzar. Lo que hace unos años era depravado o perverso, hoy es visto como normal e incluso aconsejable.

No sólo se trata de disponer de juguetes eróticos para las relaciones sexuales, ya sean en pareja o individualmente, sino que la liberación actual va mucho más allá. Un ejemplo claro de esto que hablamos es el cine para adultos, denostado no hace mucho y actualmente uno de los mayores negocios del mundo.

Si nos remontásemos años atrás, tampoco demasiados, comprobaríamos que el porno (nombre coloquial que se le da al cine para adultos) era algo para ver en secreto, a solas, y sin darle demasiada publicidad. Era un tabú. Sin embargo, hoy en día está considerado como “normal”, nada sucio, y que incluso se puede disfrutar en pareja. Un juego romántico muy interesante y excitante para probar y que cada vez se integra más en la vida sexual de muchísimas parejas en todo el mundo, no sólo en nuestro país.

Eso sí, a la hora de comenzar a ver cine para adultos en pareja, no está de más contar con unas premisas básicas, como por ejemplo el hecho de ver la película por lo menos hasta la mitad. La finalidad de visionar porno con la pareja es conseguir una estimulación, ya sea física o mental, crear sensaciones de placer. Si a los 10 minutos de darle al play ya se está desnudo practicando sexo, muy bien. Pero no se puede considerar estrictamente como “ver porno”.

En segundo lugar: evitar las comparaciones. Este consejo es tanto para ellos como para ellas. La pornografía ha de ser un estímulo positivo, no algo que nos hunda en la miseria. Los actores y actrices que salen en las películas son profesionales, los mejores del mundo, capaces de adoptar muchas posturas diferentes con facilidad, además de estar muy bien dotados en todos los aspectos. No se trata de una competición. Además, conviene recordar que lo que se ve en la pantalla es un mundo de ilusión y fantasía, no la realidad.

Tampoco es conveniente creer que el visionado de material erótico puede sustituir a una correcta educación sexual, sobre todo en las parejas jóvenes. El porno puede, eso sí, sacarnos de alguna duda sobre posturas o prácticas sexuales.

Desde sexshopelmasbarato.es no podíamos olvidarnos que dentro del cine para adultos existe una gran cantidad de subgéneros que se pueden conocer y explorar hasta dar con aquel que más nos interese, tanto a nosotros como a nuestra pareja.