La dominación sexual está presente en las fantasías eróticas de muchos hombres y mujeres. Y claro, no hay dominación que se precie en la que no haya unas esposas por el medio que añadan un extra de morbo a la situación. ¿Has probado a hacer el amor atado con unas esposas como las que podrás adquirir en la sección de regalos picantes de nuestro sex shop online?

No sabemos si la culpa es de las 50 sombras de Grey o si simplemente vivimos una época en la que existen menos reparos a la hora de hacer realidad muchos deseos sexuales, pero lo cierto es que, cada día, son más las personas que deciden dar rienda suelta a sus deseos de dominación. Y para ello, acuden a nuestra tienda de artículos sexuales y regalos picantes a por unas esposas que les ayuden a convertir a su pareja en su rehén sexual.

Doble placer

Hacer el amor atado genera una increíble sensación de placer a las dos partes que participan en el encuentro. Por un lado, si tú eres la persona que se encuentra inmovilizada mediante las esposas, te sentirás tremendamente excitado por la situación que estás viviendo: desnudo, sin poder usar tus manos y esperando a que la otra persona haga con contigo lo que desee. La excitación, el deseo, lo inesperado y la imposibilidad de tomar la iniciativa con tus propias manos, dan lugar a una bomba de placer que estallará con cada movimiento que realice tu pareja.

Y si estás en la parte dominadora, la situación no puede resultar más morbosa: tienes delante a tu pareja sexual, desnuda, con las manos reducidas por las esposas y esperando a que tú tomes el control de todo lo que va a pasar entre vosotros. Puedes notar cómo aumenta su deseo y sus ansias de avanzar en un encuentro sexual sobre el que solo tú tienes el poder. ¿Te imaginas algo más excitante?

Con unas esposas, podréis disfrutar de una posición clásica en la que los brazos de uno de los miembros de la pareja están atados al cabecero de la cama. Esta posición le otorga el control total a la otra persona que podrá recorrer el cuerpo de su pareja, masturbarla, lamer su sexo o  iniciar la penetración sin que la otra parte pueda resistirse.

Aunque el colmo de la excitación cuando hablamos de hacer el amor atado, consiste en amarrar a la pareja desde arriba. Es decir, si tienes la suerte de contar con una viga o lámpara resistente en tu casa, se trata de que uno de los dos esté atado con las esposas a esa estructura, manteniendo los brazos estirados hacia arriba y quedando “suspendido” del techo, aunque el cuerpo tenga un punto de apoyo en la cama o en el suelo. Que el miembro de la pareja que esté libre comience a desnudar al que está atado, recorriendo su cuerpo cada vez más intensamente sin que el otro pueda resistirse, creará una situación de excitación sin límites para los dos.

¿A qué te están entrando ganas de comprar unas esposas en nuestro Sex Shop El Más Barato? Te aseguramos que lejos de sentirte extraño con esta práctica, unas esposas pueden devolver la pasión y la excitación perdida a muchas parejas. Pídenos las tuyas.